Responsabilidad

DSC00512Responsabilidad es la obligación moral de responder con habilidad ante un hecho determinado. Como profesionales de la salud hemos de agarrar este término y comprometernos a transversalizarlo en cada momento de nuestra práctica clínica.

Responder con habilidad ante las diferentes situaciones que se nos plantean en consulta, nos sugiere la necesidad de desarrollar la capacidad de empatía o habilidad para poder comprender el estado de la persona que busca nuestra ayuda.

¿Qué está ocurriendo de manera generalizada en el ámbito de los profesionales médicos?. ¿Cómo son capaces de tratar sólo y exclusivamente una serie de síntomas sin tener en cuenta el/la portador/a de ellos?. ¿Qué pasó con las enseñanzas del padre de la medicina (Hipócrates) quién muy claramente planteó: “Es más importante saber qué clase de persona tiene una enfermedad, que saber qué clase de enfermedad tiene una persona”?. ¿Dónde reside el espíritu investigador-buscador del profesional de la salud?.

Nos situamos en una época de urgencia e impaciencia, en la que lo rápido y fácil parece tener un valor añadido. ¿Dónde está aquella enseñanza de que el propio paciente es el que nos enseña el camino hacia su propia curación?. Hemos de pararnos a escuchar, una escucha activa en la que seamos capaces de poner toda nuestra atención. Muchas veces, sólo esto tan sencillo, es lo que necesita la persona que tenemos delante para poder progresar, desarrollar y acelerar su proceso de curación. Cuando una persona percibe y siente confianza en el profesional que la está tratando todo fluye de una manera más armoniosa.

La empatía nos permite comenzar con el empoderamiento de la persona para que consiga sujetar las riendas de su propia vida y ser consciente de las acciones que pueda llevar a cabo. Empoderar supone educar en el autoconocimiento, en la libertad, en la capacidad de decisión y de actuación. Esta capacidad de decisión nos engrandece. Decidir supone tener claros nuestros objetivos para poder focalizar nuestras acciones y poder ser capaces de llevarlas a cabo. Es este el punto en el que podemos ejercer nuestra función; transmitir la información necesaria de la manera más adecuada para que los objetivos del/la paciente y los nuestros sean los mismos. Formemos equipo para repartir tareas y optimizar el trabajo.

Comenzar a crear la habilidad de creer en nosotros mismos para saber que las acciones sobre nuestro propio cuerpo son importantes. Lo que nosotros le damos es lo que nuestro cuerpo nos transmite. A nuestro cuerpo (y cuando hablo de cuerpo me refiero a todo él, con cabeza incluida) hemos de embellecerlo, acomodarlo, ordenarlo y adecuarlo tal como nos gusta porque es el lugar donde habitamos toda nuestra vida. Esta información ha de llegar a la persona que busca nuestra ayuda.

Responder con habilidad también nos supone la obligación de reciclaje continuo de información. En el ámbito de la salud, cada día aparecen nuevas investigaciones que hacen cambiar el rumbo del tratamiento. ¿Qué ocurre con el famoso modelo biopsicosocial que apareció hace ya muchos años y que todos/as lo hemos aprendido durante los primeros años de estudios universitarios? Parece que de alguna manera se esfuma de muchas de las cabezas de los profesionales de la salud o como mucho se utiliza para salvar el pellejo y culpabilizar a otro de los ámbitos que a él/ella no le competen. Esto queda feo. Tengamos en cuenta que si estamos inmersos en un modelo multifactorial quizá sería interesante poder coordinarnos entre los profesionales para poder ofrecer tratamientos de mayor eficacia. Es también nuestra “respons-habilidad”. ¿Qué le pasó al término coordinación? Si nosotros mismos somos un grupo de células que de manera excelente trabajan en coordinación y cooperación para poder llevar a cabo todas y cada una de las funciones que necesita un organismo tan complejo como el ser humano, ¿no nos puede servir esta analogía como símil para nuestro trabajo profesional?. Estoy totalmente segura de que aportando cada uno/a los conocimientos que tenemos, podemos conseguir una eficacia impecable en la resolución de las diferentes disfunciones y patologías de las personas. Algún día deberíamos plantearnos el hecho de que dejando el ego (aliado de los incompetentes) de lado las cosas funcionan de manera excelente.

Inés A.G.