PES, PEDIS, PEDEM, PIE

Digital CameraMe sentí “al pie de una cuesta” ante la consciencia de una complicada meta que tenía por delante y decidí estar “al pie del cañón”, persistiendo para afrontarla.

Os digo “al pie de la letra” para ser más exacta, que a veces “no daba pie con bola” debido a mi desconcierto y perplejidad. Esto mismo, me “daba pie” a motivarme, a continuar adelante, a seguir arriba, pues aunque a veces “no podía con mis pies” por puro cansancio, nunca llegué a “no poderme poner de pie” o a “no poder poner en pie una idea”, donde la impotencia se hace mayor. A partir de aquí, había días en los que me “levantaba con buen pie” y sabía que la suerte me esperaba, otros en los que me “levantaba con el pie quebrado” y el sentimiento de adversidad, infortunio y tristeza se acercaba a mí; e incluso días en los que tenía “un pie aquí y otro allá” intentando tomar una decisión.

Encaré la situación “con pies de plomo” y aunque a veces “di un mal paso” o tuve “que pararle los pies a alguien” siempre me “levanté sobre los pies”, “tuve los pies sobre la tierra” y sobre todo, intenté no complicarme la vida “buscándole los tres pies al gato”.

Ahora, sigo caminando

Base sobre la que se mantiene el cuerpo de una cosa, medida de longitud, espacio en blanco que queda en la parte inferior del papel después de terminar un escrito, esa última parte de la extremidad inferior del hombre que asienta en el suelo y le sirve para sostenerse y andar: PIE.

El pie humano, a diferencia de otros mamíferos que poseen un pie prensil, se ha convertido en un pie adaptado a la bipedestación. Debido a esta bipedestación, la carga sobre el calcáneo aumenta, por lo que éste crece hacia atrás para prolongar el brazo de palanca. A su vez, la carga distal a las cabezas de los metatarsianos es insignificante, por lo que los dedos de los pies se atrofian en comparación con lo que sucede en las manos. Y de esta manera termina constituyéndose el pie característico del bipedestador, del ser humano.

Podemos acercarnos al pie como elemento independiente del resto del cuerpo, pero resulta inviable al saber que el pie, constituye un elemento esencial en la postura, pues forma parte integrante junto con otros elementos (músculos oculomotores, oído, propiocepción de los músculos del raquis, etc) del equilibrio ortostático.

Ceccaldi y Favre destacan el ligamento astrágalo-calcáneo interóseo que se sitúa en el pie, considerándolo como uno de los pivotes ligamentosos osteopáticos y medio de unión indispensable para la deambulación.

Los segmentos vertebrales T11-L2 intervienen en la vasomotricidad de las extremidades inferiores de la que se encarga el sistema nervioso simpático.

La zona que abarca desde L4 a S2 se relaciona con los dermatomas del pie. Y a nivel motor pensamos en el nervio Ciático (L4-S3).

Parte de la musculatura que se encarga de los movimientos y la funcionalidad del pie sobrepasa los límites de éste, y si además, tenemos en cuenta, por ejemplo, las vías anatómicas de Myers, concibiendo también la importancia de la fascia, no podemos llegar a imaginar la idea del pie como elemento aislado del sistema del que forma parte.

Podemos pensar también en la persona, con su característica personalidad, portadora de ese pie y la funcionalidad que a éste le otorga; pues no es lo mismo un perfeccionista que un conformista, ni una bailarina profesional que un informático sedentario.

Y considerando todos estos factores influyentes me pregunto, ¿cómo puede aún considerarse al pie como estructura independiente sin tener en cuenta todo el sistema del que forma parte?. Parece una visión demasiado reduccionista y anacrónica de la que hemos de ir desprendiéndonos.

 

Inés A.G.