Comienzo a ejercer como psicóloga en consulta privada y en colaboración con diferentes centros en el ámbito clínico con adolescentes y adultos.

Mi preferencia inicial se centró en un enfoque integrador humanista, incluyendo aspectos gestálticos, bioenergéticos, sistémicos o de psicología positiva, y con el paso de los años voy incorporando aquellas teorías y técnicas que puedan ser de ayuda en cada proceso individual. 

De esta manera, adecuo el tratamiento a la persona, en lugar de adaptarse la persona a mi manera de trabajo. Con este formato, también aprendo diferentes enfoques que me ayudan a flexibilizar mi propia actuación profesional.

Entiendo a cada persona como ser admirable en el cual los componentes físicospsíquicos y emocionales se interrelacionan para dar lugar a sensaciones, pensamientos, sentimientos y comportamientos determinados.

Trabajo en el análisis de la relación de la persona consigo misma, con las demás y con el medio en el que vive. Teniendo en cuenta estos aspectos, el proceso psicológico en el que me centro se desarrolla en exclusividad personal.

Para este proceso de autoconocimiento es necesario un espacio seguro, de escucha y confianza, mediante el cual conseguir mayor consciencia y crecimiento personal con el objetivo de descubrir y optimizar las habilidades personales y la potencialidad inherente de cada persona.

Considero las sensaciones de angustia, miedo, tristeza, decaimiento, astenia, estrés, nerviosismo y otros estados percibidos como desagradables, al igual que el dolor, como mensajes que nos proporciona nuestro propio organismo, que podemos utilizar para producir algún cambio, con el propósito de alcanzar una recuperación del equilibrio emocional y bienestar personal.

Dirijo el trabajo psicoterapéutico a casos de ansiedad y estrés, depresión, falta de motivación y autoestima, inseguridad, trastornos del estado de ánimo, trastornos de la conducta, trastornos del sueño, desarrollo personal , problemas relacionales o sintomatología psicosomática entre otros.